Mi Soledad y Yo

Mi soledad y yo,
no quiero que nadie esté obligado
a hacer de mi presencia…
su oración.
Ni quiero que se vean
enlazados a mi
como a un triste eslabón.
Para hacerme compañía,
estamos juntas todavía…
mi soledad y yo.

Rosario de una vida de pesares,
cuenta de algún triste collar que
ya en desuso dejaron
en el cuarto de los trastos
metido en neceser de rancio raso
dorado por el paso de los años;
no hace ya al cuento
ni tan solo un instante fugaz
el recordatorio.

Mi soledaz y yo
cargada de recuerdos antañones,
le cuento a mi sola soledad
los años que pasaron y no vuelven,
solo rosas marchitas de algún viejo rosal,
pensando en los años venideros
asida a su fría realidad,
tan solo una buena compañía:
Yo sola y mi amiga soledad.

Las risas infantiles
ya se fueron
camino de otros campos
y otros soles;
canciones de otros labios
que oyeron cantar,
a veces en un breve paréntesis
se acercan a mis riberas solas
a volver a cantar.

Transtornos de la mente,
-caducos de la edad-
pues miro alrededor y solo veo
a mi eterna compañera,
mi querida amiga
sin sombra y si presencia…
Mi buena soledad.

Pensar que hay un pasado
y un presente.
Pensar que acompañados
andamos los caminos.
-Es solamente pensar-

Pasado…, si lo hay.
Presente…,
el dia a dia
que vivimos.

Compañía…, sola una,
la de la soledad.

Ya me voy acercando
a otros valles
de las grandes praderas al andar.
Caminos que me quedan,
no lo sé,
según vaya andandon se sabrán.

Lo que sí sé
-a ciencia cierta-
es mi compañía;
la que ya solamete
pide mi corazón,
mi grata compañera…
Mi soledad
junto a ella yo.
Jazinta Nuño(c)

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