Sueño de Verano

Miré hacia la ventana
y ví la sombra imprecisa,
su claridad azulada,
su velo blanco, impoluto,
y su más amplia sonrisa.

Tendió su mano hacia mi
y me insinuó graciosa
con un coqueto moín
que me acercase a su lado,
quería estar conmigo,
cerca, muy cerca de mi.

En mi rincón, encerrado,
yo la miraba en silencio,
era un aura de blancura
y adormilado misterio.

Sentí un escalofrío
que me helaba todo el cuerpo
y la miré…
se acercaba lento,
lento,
muy lento…

Retrocedí en mi rincón,
atrincherado en mi miedo,
los dientes se deshacían
en suave cascañeteo,
sus dedos largos llegaban
casi tocándose el cuerpo,
y un algo irracional
me hacia sudar por dentro.

Puese frontera de almohadas
y murallas de mis más
preciados dueños.

Soñé que era de día
y que habia sol en el cielo,
pero de nada valçia,
ella seguía insistiendo.

Subí hacia las alturas
del ventanal, en silencio,
y allí me esperaba ella
con su aura de misterio.

Toqué su mano marmorea
y sucedió en un delirio,
revoltijo de emociones,
miedo, susto, placer,
desconcierto…

Todo se fué en un segundo,
en un momento fugaz,
miedo,
deseo
y misterio.

Me vi envuelto en las sabanas,
todo sudado y desierto,
el bancón lo vi cerrado,
no habia frio ni aire,
solo calor y tristeza,
pues todo habia sido un sueño.
Jazinta Nuño–1996-Agosto(c)

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